Por Adriana Zacarías.

El periodismo debe estar estrechamente relacionado con la realidad. La literatura otorga licencia para inventar una realidad. Sin embargo, podemos narrar un cuento real sin perder el hilo del rigor periodístico (datos: ¿qué?, ¿quién, ¿cuándo, ¿dónde?, ¿por qué?, ¿para qué), decorándolo con elementos de la literatura como: diálogos (uso de guión), escenas, descripciones del contexto y la voz del narrador. A esto llamamos Periodismo Narrativo o Literario, utilizado en crónicas, reportajes y relatos, donde el factor común es el predominio de descripciones.

Reportajes: Este género es el más completo, debido a la exigencia en rigor de datos estadísticos, resultados de investigación, tomando características de la noticia (lenguaje sencillo, conciso, preciso), la entrevista (palabras del entrevistado) y la crónica.

Los cuentos reales no son más que crónicas, que si son bien narradas, pues despiertan nuestros cinco sentidos y aquel instante viajero que proyecta una buena historia.

Actualmente, The New York Times está dando prioridad a la narración multimedia, con la incorporación de narraciones a través de textos, fotos, videos y gráficos interactivos donde se relatan historias y experiencias con un enfoque humanístico. Recientemente el proyecto Snow Fall, un reportaje sobre unos esquiadores atrapados en una montaña en EE.UU después de una avalancha ha gozado de gran popularidad al incrementar visitas y ya piensan en un e-book (libro electrónico). En el 2013 publicaron desde las vivencias de un pequeño barco en el mar de China, un viaje al corazón de Rusia, hasta el plan de un luchador de jaula. Pero antes, repasemos los antecedentes.

Desde la década de los 90 algunos periodistas redactaban en estilo periodístico fusionado con el literario, con características, a decir de Wolfe en su obra El Nuevo Periodismo: El punto de vista en tercera persona. La construcción escena por escena. El diálogo realista y La descripción significativa, a los que denominó relato de no-ficción. (WOLFE, 1976:26).

Existen indicios de esta corriente en las crónicas del norteamericano John Reed sobre la revolución mexicana, desde 1911, y la revolución de octubre, en Rusia (1917). Ernest Hemingway (El viejo y el mar. Premio Nobel de Literatura 1954 y Premio Pulitzer 1953), mucho antes de convertirse en gran novelista, enviaba crónicas desde el frente de la guerra civil española, siendo testigo de los más sangrientos hechos.

También vemos el reflejo de esta tendencia en los primeros reportajes de Gabriel García Márquez (Premio Nobel de Literatura 1982). En Relato de un Náufrago (1955), obra prima del periodismo literario-obtenida tras una serie de entrevistas a Luis Alejandro Velasco, publicada en el diario El Espectador, más tarde clausurado por la dictadura; un náufrago, quien había sido proclamado héroe en Colombia, cuenta la historia de cómo estaba solo en medio del mar durante 10 días en completa soledad. Según la novela, el naufragio se produjo a causa del traslado de productos de contrabando de excesivo peso, no por una tormenta, como el gobierno quiso disuadir, las discrepancias vidriosas que no favorecían al régimen del general Gustavo Rojas Pinilla, desencadenaron el posterior exilio del autor a París. Es el periodista- escritor con más autenticidad en sus relatos, donde el género narrativo y periodístico comulgan inexorablemente.

Por su parte, los norteamericanos reivindicaban que el Nuevo Periodismo nació en Estados Unidos, a partir de la publicación de “A sangre Fría” (1965), de Truman Capote, periodista y escritor estadounidense, donde el célebre escritor decía inaugurar un nuevo género: la novela de no ficción, novela realista o novela periodística. El autor reconstruye el asesinato de una familia en Holcomb, Kansas, Estados Unidos. Este hecho había sido una noticia de unos pocos renglones en la prensa informativa, pero Capote aplicó técnicas literarias para hacer un Gran Reportaje, en un género que él mismo denominó “Non fiction novel”. Oficialmente entonces, se empieza a publicitar el periodismo literario.

Aunque los estadounidenses dicen haber inventado el Nuevo Periodismo, el argentino Rodolfo Walsh ya lo había hecho en 1957, con su novela Operación Masacre, que tiene los mismos elementos de la obra de Capote: Gran Reportaje periodístico escrito con recursos literarios, que relató los hechos ocurridos en 1956, cuando se presentó un contragolpe militar fallido a la dictadura en un terreno baldío de la provincia de José León Suárez, en Buenos Aires, fueron fusilados varios civiles sospechosos de hacer parte del levantamiento. A casi seis meses del hecho, alguien le dijo a Rodolfo Walsh que un fusilado vivía. Gracias a la investigación, Walsh descubrió que había siete sobrevivientes, los contactó y contó su historia.

En 1973, Tom Wolfe patentó el término “Nuevo Periodismo”. En el marco de esta generación de periodistas estadounidenses figuran: Tom Wolfe, Gay Talese, Hunter S. Thompson (su obra Miedo y asco en Las Vegas, escrita en 1971, fue adaptada a la versión cinematográfica como Pánico y locura en Las Vegas, en 1998, con las actuaciones estelares de Johnny Depp y Benicio del Toro), Norman Mailer (Premio Pulitzer de Novela 1980), Rex Reed, Tery Southern, entre otros. Pero 23 años después, en 1996, fue rebautizado como “Periodismo Literario” o “El arte del reportaje personal”, acuñado por Norman Sims.

En America Latina existen datos relacionados al género estudiado con los trabajos de Euclides Da Cunha, que cubrió la batalla de Canudos en el Nordeste del Brasil, en 1897, y los reflejó en el clásico libro Os Sertôes. Se hallan vestigios en los artículos de Eduardo Galeano para el semanario “Marcha”, de Uruguay, desde 1962. Y prosigue en las notas de Ryszard Kapuscinsky, John Lee Anderson, Arturo Pérez Reverte, Tomás Eloy Martínez, Martín Caparrós, Osvaldo Soriano y otros periodistas narrativos contemporáneos.

Rafael Barret en Paraguay

En Paraguay, Rafael Barret, (periodista español residente en el país), fue uno de los grandes pensadores de inicios del siglo XX y llegó a fundar el semanario político Germinal en 1908 con características de calidad literaria en donde denuncia la situación de esclavitud en que se encontraban los mensú o peones yerbateros, supeditados a las grandes empresas latifundistas extranjeras como “La Industrial Paraguaya” o la “Mate Laranjeira”, que administraban los inmensos obrajes del Alto Paraná. Su divulgación le ocasionó ser perseguido e incluso expulsado posteriormente del país. El trabajo de Barret constituye un antecedente histórico en el ámbito nacional, una de las obras pioneras en el estilo.

La emergente publicación de crónicas en Latinoamérica

Actualmente existe un grupo de periodistas narrativos que se encuentran dentro del programa denominado “Nuevos Cronistas de Indias” impulsado por la FNPI (Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano), que tiene como fundador a Gabriel García Márquez. Estos conforman una delegación de cronistas con perfil narrativo que pertenecen a diferentes partes de América y publican en distintos soportes digitales e impresos como revistas especializadas en el tema, tales como: Gatopardo (Colombia- México), El Malpensante (Colombia), Etiqueta Negra (Perú), Anfibia (Argentina), Revista Sole (Colombia). El Puercoespín (Argentina), Orsai (España), Squire (España), The New Yorker (Estados Unidos). “La crónica es la exposición, narración de un acontecimiento. Más que retratar la realidad, este género se emplea para recrear la atmósfera en que se produce un determinado suceso”. (LEÑERO Y MARIN, 1986:43). “Los periodistas literarios se meten en sus narraciones en mayor o menor grado, y admiten tener debilidades y emociones humanas. A través de sus ojos observamos a personas normales en contextos cruciales”. (MC. PHEE & OTROS, 1996:14).

El periodismo literario, pese a poseer una riqueza narrativa, no puede apartarse de la sencillez y la precisión del estilo periodístico. Tal vez la variante del Periodismo Narrativo no hace más que poner en marcha ese mecanismo antiguo y siempre eficaz, que recorre desde siempre el hábito de abrir un libro para ver qué nos dice. “Una crónica es un cuento que es verdad”, simplificaba Gabriel García Márquez.

Bibliografía:

BARRET, Rafael. El dolor Paraguayo. Editorial Servilibro. Asunción, 2010.

LEÑERO, Vicente. Marin, Carlos. Manual de periodismo. Editorial Grijalbo S.A. México, 1986.

MC. PHEE & otros. Los periodistas literarios o el arte del reportaje personal. Selección y prólogo de Norman Sims. 1ra ed. El Ancora Editores. Bogotá, 1996.

WOLFE, Tom. El nuevo periodismo. Editorial Anagrama, Barcelona, 1976.

(Parte de mi tesina de grado sobre Periodismo narrativo).

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