Crónica

Previo acuerdo

Pensar en vacaciones es pensar en una pausa, un respiro a la acción y la práctica del trabajo. Para ello debemos deliberar todos los factores que influyen en la realización empírica de ello. Es la busca de otros lugares, lo desconocido, surgen temores y desconciertos, planificaciones a corto, mediano y largo plazo. Plan A, B y/o C para la ejecución del concepto mental y su consecuente efecto procedimental. Economía, fechas, días, todo asegurado. Este proyecto inició a principios de enero de 2015 y finaliza con la luna llena de principios de setiembre.

La elección; playa, sol, arena no me atrae; elegí un destino poco común, el cual no se incluye en los paquetes comerciales, todo partió del interés en conocer el museo que alberga la casa de Pablo Neruda. Esa playa insolente y ermitaña desdeñando la línea del tiempo. El reloj ya no marca la premura y los descalabros de costumbre, la monotonía de los acontecimientos reiterados enclaustrados en un margen de tiempo a responder. No, aquí desaparece el tiempo. Aquí tenemos vacaciones. En este sentido, la soledad y el silencio, sumado el infinito mar impredecible conforman el cóctel indicado para reunirme con la necesaria inspiración, supongo que por eso el poeta eligió este sitio; y con la influencia del contexto habemus creación; esto cavilado como hipótesis.

Soñé con un pacífico clima entre cordilleras andinas y brisa cristalina, floreciente. Árboles enlazados hasta el cielo, sin hojas, solo ramas. Arena virgen, negras rocas. Rumor de aves, fulgor de mar, espuma blanca. Una casa, una historia. Un espíritu insondable que me llama. No quería despertar de ese sueño.

cantalaocoolDecidí ir en busca de esa paz para embriagarme con el mejor vino entre poemas y recuerdos. Lo prometido es deuda, y, efectivamente me endeudé.

Tal como Isabel Allende describió. Iré a visitar la casa del vate Neruda en su mes aniversario de muerte, 42 años después de aquel 23 de setiembre de 1973, donde yace su tumba junto a la de su mujer Matilde Urrutia, en su casa ermitaña, llena de tesoros escondidos por la nostalgia de aquella poesía a borbotones, a metros del océano Pacífico. Allá donde el sol se hace presente esporádicamente.

La escritora Gabriela Mistral también es originaria de Chile, su casa se encuentra en la zona de La Serena. Ambos escritores lograron el Premio Nobel de Literatura, siendo esta última, la primera mujer latinoamericana en recibir el Primer Premio Nobel de Literatura en 1945. Mientras que Pablo Neruda en 1971.

No es un reto menor; Isla Negra constituye un territorio alejado de lo tropical de Asunción- Paraguay, en la zona de Valparaíso, de hecho, Chile está ubicado en el extremo sudoeste de Sudamérica, conforma el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico o Anillo de Fuego del Pacífico, situado en las costas del océano Pacífico. Se caracteriza por concentrar alguna de las zonas de subducción más importantes del mundo, lo cual ocasiona una constante actividad sísmica y volcánica en las zonas que abarca el Cinturón. El clima mayormente templado.

cantaquteparadiseSi bien, es una zona de vicisitudes geográficas; a su vez posee toda la beldad de la naturaleza que pueda contemplarse; mar, montañas, bosques, desiertos.

En Chile duermen dos importantes volcanes; el Volcán Llaima, situado en la zona precordillerana de la frontera, al noreste de la ciudad de Temuco. Se lo considera como uno de los de mayor actividad del país, incluso de América del Sur. El Nevado ojos del salado, ubicado en el estrecho entre Argentina y Chile, pertenece a la cordillera de los Andes. Es el volcán más alto del mundo.

Esto a modo de información. No obstante la precaución y atino, me mueve la incertidumbre de lo que voy a encontrar; humedad, bosques, la casa de Isla Negra, el museo. La luctuosa noche silenciosa en un valle desolado. No lo sé.

Isabel Allende recuerda y describe a su geografía así: Cuando intento recordar oraciones y no encuentro palabras ni ritos, la única visión de consuelo al que puedo recurrir son esos senderos diáfanos por la selva fría, entre helechos gigantescos y troncos que se elevan hacia el cielo, los abruptos pasos de las montañas y el perfil filudo de los volcanes nevados reflejándose en el agua color esmeralda de los lagos. Estar en Dios debe ser como estar en esa extraordinaria naturaleza. Ese viaje lleno de obstáculos, de ocultos peligros, de soledad deseada y de indescriptible belleza es como el viaje de mi propia vida. Para mí, este recuerdo es sagrado, este recuerdo es también mi patria, cuando digo Chile, a eso me refiero. A lo largo de mi vida he buscado una y otra vez la emoción que me produce el bosque, más intensa que el más perfecto orgasmo o el más largo aplauso. (ISABEL ALLENDE, 2011:49). ALLENDE, Isabel. Paula. 15° ed. Editorial Debolsillo. Buenos Aires, 2011. 368p.

WP_20150906_010Veremos luego que acontece, cuando finalmente se consuma el viaje programado para el 2 de setiembre al 6 de setiembre; aventuras, sorpresas, encuentro con mi ser. Diálogo con la naturaleza, respuestas del silencio. Paz, altibajos, fragor y vehemencia del océano azul. Ya lo veremos. Mientras aguardo ansiosa y espero viajar. Curiosamente, según el pronóstico, el día 3 de setiembre habrá una gran tormenta, con una mínima de dos grados, rayos, nube negra, encapotada de enojo, ni un atisbo de sol me espera en la cita señalada. No obstante, los primeros días estuvieron soleados. No hubo tormenta.

Solo un verdadero capricho, nos incentiva a ir en invierno al mar, pese a algunas salvedades como que es setiembre y lo frío ya se despide en lenta agonía. Atípica forma de pensar. Quizás todos quieran compañía, otros reencontrarse con el alma en busca del silencio, soledad y otros aires. Lanzada a los azares de la vida.

Aunque, honestamente sienta que la ansiedad se apodera de mis impulsos en la medida en que llega el día de abordar el avión rumbo a lo incierto y desconocido.

yu2Texto, fotos y videos: Adriana Zacarías ©

El viaje a Chile

El horario señalado en horas de la madrugada implicó ansiedad e insomnio antes de la partida, no dormí esa madrugada hasta llegar al aeropuerto, esperar al llamado del vuelo con modorra y finalmente partir.

Viajé con una comitiva de taekwondo, que fueron a competir. Chicos con sus padres. El viaje fue inédito, contemplamos la salida del sol entre nubes, dado que salimos a las 5:20 am. Atravesamos la aurora de la extensa cordillera de los Andes, una alfombra de inmutables cumbres de nieve lo recubre. El operador indicaba una posible turbulencia por lo que debimos abrochar los cinturones solo por precaución.

Posteriormente el aeropuerto rodeado de sierras anunciaba su arribo bajo 7 grados de temperatura en Santiago. La llegada implicó el desconcierto, otro clima, sigilo.

Fui en taxi hasta el terminal, descubrí que la tarifa es altísima, entre 60.000 pesos chilenos y 4.500 del PullMan Bus o Tur Bus –con buen servicio- hay mucha diferencia. No es un bus chatarra como las de Paraguay. El bus ingresaba a túneles que dirigían hacia la costa y se divisaba un paisaje de serranías.

choroViajé con una comitiva de taekwondo, que fueron a competir. Chicos con sus padres. El viaje fue inédito, cerros interminables, túneles que dirigían hacia la costa. El periplo parecía eterno hasta que por fin vi la costa del mar y sentí que estaba donde debía estar.

Se acercaba a Isla Negra, -situado en la Quinta Región de Valparaíso, perteneciente a la comuna de El Quisco-, a metros del mar y al bajar con la maleta a cuestas fui hasta la casa de Pablo Neruda, todo tenía ese idioma, ese sabor que busqué desde hace tanto tiempo, mirando fotos, imaginando estar ahí. Cuando el hecho se consumó y el azul de mar impasible me recibió no sabía para donde ir. La casa está llena de símbolos, ataviada de nostalgia, ahíta de poesía y recuerdos sin tiempo.

La siesta estuvo sorpresivamente calurosa el dos de setiembre, calor tórrido, en cambio brisa fría. El sol y el viento helado se conjugaban armónicos. La tumba yacía en la casa, mirando al mar, corrí junto al busto pétreo de Pablo Neruda, ubicado frente a la casa mirando al mar.

casaEl lugar es muy tranquilo. Es la misma paz que habita en esa región; llamado El Litoral de los Poetas. El sueño me invadía. El siguiente itinerario, para el jueves 3 de setiembre sería San Antonio, el bello puerto donde desembarcan los barcos comerciales y Cartagena; la tumba de Vicente Huidobro.

En la madrugada solo se oía el rumor de mar en el Hostal La Conexión del Poeta, a 500 metros del mar. Pensé que había llovido al despertar, debido al rocío que asaltaba mi ventana, el sol se asomaba tímido un poco tarde, cerca de las 8:00 am. Las tardes, si bien, tienen sol, solo escudan el frío de la brisa del viento suroeste.

SAM_5747El jueves tres de setiembre, con la brisa del alba desperté, entusiasmada ante el delirio de lo desconocido. Fui rumbo al puerto de San Antonio, bello puerto, radiante sol, olor marino, a barcos de inmensa envergadura, todo un símbolo de llegar y partir.

En la avenida costera, cruzando la peatonal, me sorprendió ver a un perro entre las personas esperando cruzar, luego ver como se disponía a cruzar como todo un humano mortal y silvestre. Los perros de esta zona son como dicen los lugareños “de playa”, son gigantes y están en todas partes.

anclaEntre rocas están los pelícanos cantando su canción, los lobos marinos tomando aire, con la mirada puesta al cielo. Luego fui a Cartagena, a minutos de la provincia de San Antonio.

Rumbo a la tumba de Vicente Huidobro en Cartagena, hubo que ingresar a un barrio que se dirigía en dirección vertical a la punta de un cerro -es muy extraño ver casas que están unas sobre otras en semejante altura- más tarde relataré el caso de Valparaíso, es sorprendente para los que no imaginábamos que hubiera casas hacinadas y apilonadas ente sí.

El horizonte se mostraba solitario, verde, estaba en la soledad absoluta sobre un cerro, lo cual no había dimensionado ante la adrenalina de escalar e ir subiendo en la medida en que indicaban los letreros. Ahí estaba cerca, cuando aparece un perro que me ve sola y ambos lo estábamos, me invadió por momentos el temor al perro, debido a que hace un año atrás me había atacado un labrador, estábamos ahí dos almas solitarias con el sopor del sol y ya me faltaba el aire, absorbí mi acaso última bocanada hasta que por fin llegué. Curiosamente el mismo can aguardaba en el portón mi salida ¿Por qué lo haría?.

Camino a la tumba de Vicente Huidobro.

Camino a la tumba de Vicente Huidobro.

La tumba llevaba incrustada: “Guiado por mi estrella con el pecho vacío y los ojos clavados en la altura, salí hacia mi destino. Oh, mis amigos, aquí estoy, vosotros sabéis acaso lo que yo era, pero nadie sabe lo que soy”. El paso del retorno (1948).

El perro me guiaba en la medida en que caminaba, él se adelantaba y volvía su mirada atrás para retroceder parsimonioso los pasos y estar a mi lado a fin de custodiarme, me di cuenta de eso, por lo que entre pavor y soledad, hablé con él, le dije: “Vos estás acá solo y me hacés compañía hasta la tumba”. Al rato, el can quedó en el mismo punto donde había iniciado su camino, me abandonó.

Cuando me disponía a retroceder mis pasos, un vecino me saluda y le digo que el perro me siguió desde el punto de la indicación del letrero de la tumba hasta el lugar concluyente.

Tumba de Vicente Huidobro.

Tumba de Vicente Huidobro en Cartagena.

— Fue abandonado en ese lugar —aseveró—. Entonces deduje que desde entonces, el can se dedica a acompañar a todo aquel que vaya hasta la altura desolada de la tumba del poeta.

— ¿Y quién le da de comer? —indagué.

— Aquí los del museo poi, este es mío dijo señalando al que lo seguía, un caniche de patas cortas.

— ¡Que le vaya bonito señorita! —exclamó— alejándose.

biggestsantonioDescendiendo los senderos cerristas fui pateando, en tanto la carretera costera me esperaba provista de buses litorales, donde alguno sería uno de los que me trasladara a Isla Negra -allá en Isla Negra, último rincón del oeste sudamericano, como dicen en la jerga colectiva chilena “aquí en el fin del mundo, aislados por cordilleras y el océano pacífico”-. En cambio yo sonriente respondo introspectivamente: “En Paraguay estamos rodeados de tierra”.

Me alojé en un Eco Hostal que lleva por nombre ‘La Conexión del Poeta’, cerquita del mar. La zona es conocida como El Litoral de Los Poetas porque el Premio Nobel 1971 Pablo Neruda amaba el lugar, de hecho su casa es hoy un museo visitado por personas de todo el mundo, con vista al mar. Vicente Huidobro fue enterrado un poco más arriba de su casa, en Cartagena, también convertida en museo. (1893-1948).

Puerto de San Antonio.

Puerto de San Antonio.

En la zona de Las Cruces también reside el considerado creador de la “antipoesía”, el “antipoeta”, por haber roto los esquemas estructurales como rimas y métrica e impulsar la ironía en sus poemas. Nicanor Parra sigue vivo, nació el 5 de setiembre de 1914, ese sábado cumplió un centenario y un años. Según los pobladores no quiere recibir a nadie en su casa, está cansado de hablar de poesía y de hecho, no fue a recibir sus últimos premios: Premio Nacional de Literatura en 1969 y Premio Cervantes 2011-máximo reconocimiento en letras de habla hispana- . Según los cables de noticia andina, lo escuchó por radio y sus familiares fueron a recibir el galardón.

Quizás su manera de pensar reacia y combativa al cuestionar las vanidades modernas del mundo, hizo que sea coherente con estas parafernalias. “El mundo moderno es una gran cloaca: los restaurantes de lujo están atestados de cadáveres digestivos y de pájaros que vuelan peligrosamente a escasa altura”. (pág 74).

panoramaLas casas son de madera por la cantidad de bosques que atiborran todo el litoral. Es el caso de Valparaíso, destino exclusivo del viernes 4 de setiembre, lastimosamente el clima, si bien, en Isla Negra había un atisbo de sol, el camino a Valparaíso se veía más helado, con nubes encapotados por la niebla.

La casa de Pablo Neruda y sus incesantes visitas de turistas de todo el mundo, demuestran que LA POESÍA NO HA MUERTO.

Tumba de Pablo Neruda y Matilde Urrutia.

Tumba de Pablo Neruda y Matilde Urrutia en Isla Negra.

Isla Negra tiene dos mitos en torno a su nombre

—Mira, hay dos mitos de Isla Negra, una es que cuando venían los refugiados en el winnipeg (barcos), muchos refugiados españoles en la guerra que había allá. Neruda los trajo acá a Chile. Entonces cuando venían acá a San Antonio, al puerto, aquí había una quebrada que divide Isla Negra de Punta de Tralca. Era un bosque de pinos, todo negro. De ahí Isla Negra y la otra es que desde el barco se divisa su casa como una isla negra, de allá para acá. Antes se llamaba La Gaviota—cuenta Roberto Salazar.

SAM_5764El Winnipeg fue un barco francés que se comenzó a construir en 1918, y fue botado en 1919. Su importancia radica en haber realizado un viaje llevando a bordo a más de 2000 refugiados republicanos españoles que eligieron Chile como su país de asilo. Este viaje se convirtió en el de mayor contingente de pasajeros en toda la historia del exilio republicano español. La llegada del Winnipeg al puerto de Valparaíso en la tarde-noche del 2 de setiembre de 1939, efectuando el desembarco el domingo 3 de setiembre. Tras terminar la Guerra Civil española el escritor, que se encontraba en Chile, se entera que los refugiados republicanos españoles estaban en campos de concentración franceses hacinados y en condiciones miserables. Debido a gestiones del propio Neruda, el gobierno chileno reconsideró su postura, y el Winnipeg pudo llegar a Chile con su cargamento de republicanos españoles; eso que Neruda llamó su «su más bello poema». Ver más en fuente de información.

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Busto pétreo de Pablo Neruda frente a la casa mirando al mar.

—El espíritu sigue siendo una isla. Lo han intentado pero no lo han logrado. Para encontrar un puesto de salud hay que ir al Quisco, por eso no somos comuna. Entonces todo se mantiene ahí, la delincuencia tampoco llega. Yo por ejemplo llegué acá solo porque tenía trabajo, suerte—dice Felipe Carrasco Grimberg, quien trabaja en la Fundación Pablo Neruda en Isla Negra.

— ¿Por qué la zona es de poetas? —inquirí—

— Pacífico, acota Hale Sargin.

—El (Pablo Neruda) invitaba. Tenía muchos amigos, se fueron enamorando de este lugar y empezaron a quedarse —agrega Felipe— ante una lumbre de fogata que separa el frío de la noche. Cuando el silencio se apodera de la zona, se oyen mareas impertérritas, como castigando al suelo. El sonido entre rocas y vaivén de mareas produce una fascinación ante el peligro. Pensar que tras esas rocas existe un eterno abismo de agua, tan profundo y tan perpetuo. Un hábitat abstraído de la tierra.

SAM_5760Figuras en la casa de Neruda (Isla Negra)

—El que está arriba de la casa, tiene como siete significados. En la obra La Nerudiana -que son personas que siguieron la obra de Neruda- los exponen. Hay una teoría acerca del sexo, por ejemplo, la figura del medio es la vagina, el pez, porque entra y sale, esa es la connotación sexual. También existe el que lo relacionan con la comida. También se cree que esos círculos alrededor del pez, son estrellas—comenta Felipe.

casaislanegra—El campanario es un símbolo masón, la campana es de una parroquia, el bote es su inconsciente de ser un navegante, ocupaba ese lugar para los aperitivos con los amigos. La casa manifiesta el equilibrio, en una casa aparece el diablo de Rapa Nui (Isla de Pascua) y en la otra la Virgen de Rapa Nui. En una casa tiene colección de mascarones de proa, cuando los barcos avanzaban chocaban. Entonces estos mascarones siempre fueron golpeados, tienen fuerza negativa, lo equilibra con la Virgen. Es la única copia de la Virgen, es la Virgen de los navegantes. Son dos casas separadas, en una es donde vivía, donde está la virgen y la otra es la casa donde el escribía, que era como su trabajo, tiene puras colecciones, eso lo equilibra con el diablo. Hay una piedra de cuarzo (equilibrio) que une las dos casas en el medio. Los arcos representan el lugar donde conoció a Matilde, su tercera señora—prosigue entre copas de vino.

odalavino— ¿Tú sabés cómo conseguía los objetos?, era bastante insistente—dice Felipe.

—Regálamelo—no es no te lo voy a regalar —pero regálamelo. Yo le voy a dar mejor uso que tú, le decía a su señora, si no, y su señora llamaba al compadre —Le puede regalar esto a mi marido, es que se ha vuelto loco. Después los amigos, oye sabes que me llamó Pablo y la Matilde también. No puede dormir. Casi siempre lo conseguía de esa manera, por capricho o por insistencia, lo otro son regalos de Presidentes. Frei Montalva obsequió las dos monedas del frente— añade Felipe.

SAM_5783— La mitad de lo que hay, es lo que quedó, luego del saqueo—dice Roberto Salazar.

— Se demoró treinta años para la construcción de esta casa bajo su visión—afirma Felipe.

—Han salido nuevos escritores pero más bien son seguidores. Es difícil llegar a eso. COMO QUE YA ESTÁ TODO ESCRITO —musita Roberto.

—Hasta el antipoeta existe. Pero como que te dan ganas de demostrar que no —balbucea Felipe.

viewcasaEl terremoto del 27 de febrero de 2010 en Santiago

— Ese sí que fue guau. Fue 8.8, se movió todo, duró como tres minutos. En Santiago no se pudo viajar al norte como en dos semanas. Arrasó con toda la costa. El tsunami vino luego del terremoto. El epicentro fue en la octava región, en Chillán. Y Cobquecura (Región de Bío-bío). Todo el mar lo arrasó, se lo comió entero. Y todo el que estaba ahí caput (fin) —relata Felipe.

— Por eso Chile.. La cordillera va levantando y nos va tapando—asume Felipe.

— No, al contrario, la cordillera nos va a tapar y el mar va a arrasar—disiente Roberto.

— Tras ese roquerío hay un abismo gigante, por eso los cruceros se aproximan cerca, eso nos salva del tsunami, la ola va a chocar ahí, es como un bloque, por eso no hay playa—señala Roberto.

 “Un abismo al fin del mundo”, pensé detenidamente, y yo estaba ahí, sentí la fuerza del mar, sentí pavor al acercarme a esos gigantes peñascos, pero a la vez el peligro excita.

SAM_5960La Sebastiana; Casa de Pablo Neruda en Valparaíso

Desperté con un frío entumecedor, pese a la calefacción y es que el clima había cambiado. El desayuno y la ducha caliente con vapores caliginosos me apaciguaron. Seguimos el tour Neruda, esta vez a La Sebastiana, en Valparaíso, por lo que partí a esperar el bus acompañada de Domi –uno de los perros del hostal- el es muy compañero, si me bajo al mar, aunque tengamos que enlodarnos, ellos (son cuatro) me persiguen, juegan a atrapar pelícanos y gaviotas, se acercan a las desmesuradas excelsas rocas conmigo para divisar el ocaso y regresan rozagantes con las patitas fangosas.

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Valparaíso.

El día anterior, el jueves en Isla Negra, fui a fotografiar el ocaso, tan cerca del mar y las rocas que escudaban el bravío de las olas, que en chasquido potente, me indicaban los lugares que estaba cruzando, como advirtiendo el inminente riesgo y mi intrépida actitud. Interminables piedras, más altas que yo se unían entre sí, dejando entrever vestigios de resplandor diáfano de sol tímido que van ocultándose en decadencia entre recodos etéreos, misteriosos, -¿dónde irá a dormir el sol?- con un bramar exorbitante, deja perplejo. Aquello es un amasijo de sentirse en el fin del mundo, por el océano que separa continentes y los últimos indicios tangibles de tierra. Y es que estaba donde termina el mapa. Sentía mi corazón latir muy fuerte y los perros en vigilia atisbando mis pasos.

domiacontraluzPerdón por la digresión, retomando el viernes de la alborada sin sol, oh, subí al bus, solo veía niebla con un aspecto tétrico, me mareaba. Se asomaba Valparaíso y el frío también, garuaba, me mareaba ver tantas casas sobre un cerro. Luego ir en bus subiendo un cerro tan alto a la casa de Neruda, la rapidez de la subida me mareó aún más. Fijaba mi mirada en el puerto de Valparaíso, la plaza también con estatuas de Huidobro y Neruda. Muchos turistas en La Sebastiana, muchos objetos para llevar de recuerdo. Mucha artesanía.

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Frente a la escultura de Vicente Huidobro.

El café de La Sebastiana es un tanto pequeño con un gato gris durmiendo en las sillas, como sedado de sueño, decorado con poemas del vate en alegoría a su casa museo. La biblioteca es de libre acceso y se puede ver cualquier cantidad de obras suyas, hasta fotografiar todos los retratos de sus años de gloria. Bello Valparaíso, más urbano. Edificios, arquitectura de todo tipo, graffitis.

Comiendo la empanada chilena, pensaba y cada vez más emocionada y asombrada decía: “Impresionante como le rinden tributo al poeta”.

Sentía que estaba en una montaña rusa cuando el bus descendía del cerro. La ciudad, el ruido insolente, personas que están siempre presurosas, estresadas. Ese aire de ciudad metrópoli, sofocante hacinamiento propio de urbanidades, me hastió, por lo tanto, partí de nuevo para Isla Negra en busca de calidez, soltura y paz.

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Vista del puerto de Valparaíso.

El sábado, el clima de Valparaíso se extendió a Isla Negra, frío, nublado y garuando. Tenía ganas de escribir una oda al mar, a los poetas muertos y la nostalgia de partir.

Café de La Sebastiana.

Café de La Sebastiana.

El gato del Café La Sebastiana.

El gato somnoliento del Café de La Sebastiana.

puestadesolQuiero que el tiempo se detenga y solo oír el rumor de mar, al son de cantos de pájaros silvestres..

El mar desenreda espinas

El mar abraza al alma

El mar habita solo en un lugar

El mar acaricia al viento

El mar brinda calma,

impetuoso a veces,

de vigoroso azul infinito se viste.

El mar seduce a quien lo contempla,

hipnotiza con su esplendor.

El mar cambia sus colores,

supeditado al reflejo del sol

y baila conforme a la luna.

Fuerzas rozan

y producen el chasquido

de espuma de cristal,

impávido al abismo,

impasible al tiempo,

sin orden ni ciclo enumerado.

El pacífico es azul bravío,

un coqueto ilustrador incognoscible.

El mar exhorta a la soltura,

celebra nuestro asombro.

Los pájaros le rinden tributo;

gaviotas y pelícanos extienden sus alas,

van sinuosos, lúdicos,

regocijados entre destellos

de olas perladas en compás.

El mar no cansa nunca, el mar es sublime

El mar canta su propia milenaria canción

El mar nos tiene anonadados.

Somos un absurdo, la naturaleza nos guía y el mar festeja con un guiño nuestra fascinación.

Isla Negra

Adriana Zacarías ©

Viernes 4 de setiembre 2015.

thesunoikeHeme aquí, entre poetas muertos

Bajo la premisa de la búsqueda de los senderos de poetas muertos,

heme aquí perdida, entre la desolación de lo nuevo,

de lo simple, de lo invaluable,

aquello es la naturaleza,

quien juega a ser poderío infinito,

quien me llama desde siempre

a efectos de inspirarme frente a su beldad

Infinita, insondable.

Ataviada de símbolos

que solo alcanzamos a capturar con palabras.

Heme aquí, entre poetas muertos,

intentando conectar pasiones,

intentando aprender de aquello,

estacionar el tiempo y hacerlo eterno.

Heme aquí, entre poetas muertos,

mirando al cielo, dirigiendo la mirada al mar,

en compañía del silencio.

Heme aquí, entre poetas muertos,

Apreciando la vehemencia de sus aguas,

ahítas de nostalgia,

de viajeros bajo el mismo cielo,

con las mismas interrogantes,

las mismas inquietudes, la misma conexión.

Heme aquí, entre poetas muertos,

roquerío perpetuo,

huellas de azar.

Heme aquí, entre poetas muertos,

conversando con la divinidad,

cavilando entre tumbas,

quienes acaso aguardaron mi presencia,

anhelaron verme subir cerros,

bajar escalones,

perderme y seguir al paso.

Heme aquí, entre poetas muertos,

cuan grandes fueron los embates,

augurios, vacilaciones,

mezcolanza de aseveraciones,

consolidaron mi visita.

Heme aquí, entre poetas muertos,

el sol me abrazó radiante en este océano Pacífico,

que bordea Sudamérica, Chile, el fin del mundo.

Un mar infinito me rodea, la misma que inspiró

a los poetas muertos;

Vicente Huidobro y Pablo Neruda.

Fluye intensa la adrenalina

de ir corriendo hacia sus barridas,

oír el canto de pelícanos,

sentir el rocío del alba sangrante,

observar a lobos marinos tomar aire,

barcos rumbo a la inmortalidad,

huellas de olas, hastiadas de poder.

Entonces digo: ¿Cómo no rendirle tributo a la fuente de inspiración?

Adriana Zacarías ©

Viernes 4 de setiembre 2015. Isla Negra.

Pese al día lluvioso y nublado, fuimos con Gabriela a almorzar a la casa de Neruda. La música a ritmo de romance poético y el mar gris bravío comulgaron un hermoso ambiente de melancolía, entre sabroso salmón, pisco y vino. Domi, el perro del hostal nos aguardó frente a la casa, como un guardia forajido. Esa lúgubre tarde tuve que empezar a ordenar mi maleta para el día siguiente, vinos y té nocturno se despidieron de mí.

Cantalao.

Cantalao.

La mañana del domingo tuvo que ser hermético, obtuso, viendo boletos de ida, despedirme de la última parada, el descomunal Cantalao, el último terreno de la calle Piedra del trueno, en Isla Negra, propiedad de Neruda, situado en una llanura peatonal ataviada de esculturas pétreas, lugar acogido por un alto acantilado, rodeado de un superlativo desfile de piedras de todos los tamaños, que hacen preludio al mar, con una inmensa vista desde esa vertiginosa altura y una brisa fresca que salva del mareo.

Al ingresar a Cantalao, se puede ver impreso en madera “El sueño de Neruda”. Según los datos, el escritor quiso concretar y de hecho, pudo avanzar con el proyecto de hacer una Universidad del Arte con ayuda del gobierno y organismos internacionales, dado su carácter de diplomático, hasta que aconteció el golpe militar de setiembre de 1973 y concomitantemente su muerte en el mismo mes.

En esa maravillosa geografía, al bajar el extraordinario risco pedregoso con dirección al mar, se ilustran algunas lápidas de personas que han muerto, según los habitantes por accidente, otras versiones hablan de que en realidad fueron a suicidarse en ese lugar, como lanzándose al vacío desde la solemne altura.

Aves que se posan soberbias en lo más alto de aquellas rocas. Correr hacia el mar con los perros de nuevo, y el café turco preparado por Hale. Momentos de añoranza me invadían, los perros ya no me acompañaron a la carretera -quizás saben que al ver a alguien alejarse con una maleta es sinónimo de adiós y ya no vale la pena ir hasta su fin-.

Adiós Isla Negra

Como decía Neruda:

“Es tan corto el amor y tan largo el olvido”

Ahora debo abandonarlo, oh, impasible mar pacífico

Adiós paz..

Mi silueta se aleja,

camina al norte y vuelve,

se dirige al este y retoma,

se despide en vigilia,

ante lo inexorable,

ante la asimilación

de saber que debo partir.

Mis ojos clamarán tu nombre,

sentirán nostalgia del alba y el ocaso

Instantes de aquí y ahora me asaltan,

anclada a este lugar, quiero quedar.

Adriana Zacarías ©

6 de setiembre 2015 Isla Negra.

cantalaobellísimoEl viaje a Santiago se presentó tranquilo, el terminal movido. Tuve que salir a las cuatro de la tarde para el terminal y dirigirme al aeropuerto. El aeropuerto estaba atestado con personas de todo el mundo, que se cruzan y no se conocen, todos buscando huir. Presentación de documentos aquí y allá, ansiedad reinante. Luego del embarque, vino la espera al arribo de las 23:15 aproximadamente y el roce con los compatriotas de mi terruño, con quienes charlé hasta subir al avión, sentir la turbulencia; queriendo llegar a destino guaraní.

Adriana Zacarías © Copyright.

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